Tere Escorza y la búsqueda de la escuela perfecta para Paola, su hija con hipoacusia. (Parte 3)

Así fuecomo puse a mi pequeña en los brazos de Atala. Mi huja era la única niña en este nuevo pequeño y hermoso universo, y aunque era de pensarse que quizás le harían falta más niños para convivir y querer quedarse, Dos Pirules tenía todo lo que Paola necesitaba. No cabe duda que cuando las cosas vienen del corazón, se logran grandezas. Mi hija amó su segunda casa casi instantáneamente. Atala se volvió su mejor amiga, su aliada, su ángel, su abuelita, su música, su vereda al mundo del sonido.

Paola se levantaba todos los días esperando regresar a ese hermoso lugar para estar con Atala, para descubrir cosas nuevas con ella, y el mundo empezó a cambiar… Mi hija encontró la pasión de estar con caballos. Por fin se ponía su implante coclear solo para ir a la escuela porque todo lo que oía ahí era hermoso, amigable, perfecto, imposible de perderse. Atala de algún modo entendía mejor a mi hija que yo, entendía sus miedos y sus necesidades. Ella oía ese yo interno que no podía hablar, y nuestra querida Atala le daba todo lo que Paola necesitaba para florecer. Había amor, comprensión, experiencias diferentes y maravillosas, sonidos que jamás había entendido.

Paola, además de ponerse su implante coclear solo para ir a Dos Pirules, a los 15 días de montar caballos empezó a repetir palabras, cosa que en sus 4 años de vida no había sucedido. A la semana de haber entrado a Dos Pirules, me pedía que escuchara esos sonidos que hacen las hojas al romperse, o los ruidos que hacen los caballos. No daba crédito, después de haber batallado tantos años, de los enormes cambios en la vida personal y auditiva de mi hija.

A partir de ese momento, ella empezó a avanzar en todos los sentidos, y yo tenía la seguridad de que mi pequeña Paola estaba en el mejor lugar del mundo, que estaba en casa, en el lugar más cálido para ella, el único que le proveía de todas esas exposiciones sensoriales, de lenguaje, de conocimiento, las experiencias que ella necesitaba para abrazar al mundo del sonido y no preferir su mundo, el mundo del silencio. Y entonces empecé a avanzar y a crecer yo también.

Hoy cursamos el cuarto año en Dos Pirules, y poco a poco hubieron cambios y fuimos creciendo de manera personal, familiar y como comunidad. Cada año que acaba se refleja la labor de Atala en cada chiquito que termina con avances en todas los aspectos, y esto se logra porque ella busca darle a cada niño lo que necesita para crecer internamente.

Conforme crece este hermoso proyecto, se busca con altos estándares de calidad a las maestras, a quienes se les encargará el cuidado y el aprendizaje de cada nuevo nietecito, porque eso es lo que yo creo: cada niño no es solo un pequeño más en el colegio si no un nietecito para ‘Miss Atala’, como hoy le llaman los alumnos.

Ha sido una labor titánica porque algo tan diferente y hermoso rompe con muchos esquemas que tenemos arraigados. Como mamá y como persona he ido evolucionando también yo, gracias al cariño que se siente en Dos Pirules. Y confieso que me ha costado trabajo entender y seguir ciertos modelos y enseñanzas nuevas, pero lo he logrado también gracias a que Atala me ha guiado con paciencia, y a que cada año que pasa veo crecer y lograr muchas cosas a mi pequeña hija.

Amo este maravilloso proyecto de escuela diferente, confío en él plenamente y sé que los mayores resultados los veré más adelante. Agradezco infinitamente a Atala por atreverse a romper el molde, por buscar algo más grande y trascendental. Le agradezco todo su amor y dedicación, por acoger y amar a mi hija, por enseñarle tanto. Hoy, esa estancia infantil y esta historia son bloques que forman una construcción educativa sólida pero con metas altruistas y trascendentales para cada pequeño que vaya a ese hermoso jardín a aprender, a estudiar música, a reír, a correr, a montar un caballo, a compartir con todos sus compañeros y maestras… Como colegio, su fundadora está siempre buscando que el aprendizaje sea significativo y se rodea de personal profesional, cálido y humano, que le de ese extra a cada niño de kínder y de primaria, adecuando cada nivel a su misión de vida.

Este año iniciamos el proyecto de primaria, con los mismos ideales con los que se fundó Dos Pirules, y muy contentas cursamos el primer año con más compañeros, más aprendizaje, más amor, más música, más experiencias felices, más caballos y sobre todo más dinamismo y presencia de nuestra querida Atala.

Qué bendición habernos topado en este andar contigo y con Dos Pirules, Atala. Te queremos y te agradecemos mucho en nuestra familia, y que este sueño tuyo nos siga alcanzando a todos los que tocamos a tus puertas, y que nos inspire a probar y hacer cosas diferentes para un mundo mejor.

http://dospirules.com/index.html

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